El Río…

rio

“No te bañas dos veces en el mismo río”

Heráclito.-

En este momento, y observándome en perspectiva me sorprendo tranformada. Luego me pregunto: “¿qué es lo que te sorprende? ¿no ha sido esa tu constante desde que naciste? ¿la evolución, el aprendizaje, el cambio permanente?”

La vida es una masa cuya forma varía instante tras instante, son figuras superpuestas cada vez distintas y los humanos no escapamos a esta fórmula. Menos aún cuando estamos abiertos a lo que cada momento quiere mostrarnos, cuando nos lanzamos a lo desconocido aún con miedo, cuando somos permeables y vulnerables, cuando renunciamos a paradigmas y estructuras rígidas y nos atrevemos a confiar en Esa Verdad limpia de prejuicios y programaciones que todos llevamos dentro.

Viendo “hacia atrás”, me observo en perspectiva… año tras año, més a més, día a día… he sido tantas personas diferentes, he creído, dejado de creer y vuelto a creer, he juzgado, dejado de juzgar y vuelto a juzgar, he amado, dejado de amar y vuelto a amar, y en cada tramo aprendo, maduro, disfruto, sufro, me expando, me contraigo, voy acumulando aprendizaje y mi visión de mí misma, de los demás, de la vida y del mundo se hace más y más extensa.

Hoy me digo: “no te detengas, sigue atreviéndote, sigue confiando aún con tus rodillas raspadas y con una que otra lágrima, las cicatrices son tesoros que recuerdan lo aprendido, no dejes de disfrutar, ni de maravillarte, ni de agradecer, aprecia la infinita gama de colores que estar aquí te ofrece, continúa… es una aventura y merece ser experimentada al máximo”.

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